Hay amores...



Tengo padres jóvenes. Mi madre tenía 15 y mi padre 17 cuando me tuvieron. Yo crecí con ellos, y ellos conmigo. Mi madre en su juventud era una mujer muy hermosa, con un cuerpo de infarto y unos ojos verdes que hipnotizaban. Recuerdo caminar con ella por la calle y los hombres se giraban al mirarla pasar, algunos se detenían para hablarle. Con una personalidad dulce, pero sacaba sus garras cuando era necesario. Tenía una imponencia peculiar. Peleona, sí qué lo era. No sé cómo hacía para tenerlos a sus pies. Mi padre, en su juventud, tenía un atractivo que solía meterlo en problemas. Siempre llama la atención en cualquier lugar en donde entre. Le llovían las mujeres y yo disfrutaba de sus historias. Era una niña muy celosa y le corría a todas las mujeres con la frase; "mi papá es mío". (Frase que sigo diciendo y diré hasta que muera) y él se reía de mis celos. Su atractivo era un problema cuando estaba en el colegio, incluso las niñas lo notaban. En la universidad ni se diga. Mis compañeras me decían; "quiero ser tu madrastra, Yoselin". Me enojaba, por supuesto. Mi madre tuvo otros hijos, pero mi padre no. Siguió conmigo. Él se veía tan joven (incluso en sus treinta y tantos) que las personas al vernos juntos pensaban que yo era su esposa, su novia, su hermana. Era la primera impresión y se sorprendían cuando les decía que era mi padre. "Vaya, es tan joven y guapo", me decían. Yo les recordaba que era mío. Claro, ser hija única no fue fácil. Solía ser insoportable con sus novias, y ellas no sé cómo me aguantaban. Así de enamoradas estaban. Mis padres nunca estuvieron juntos realmente, ni se casaron. Cada uno vivía su vida, pero recuerdo, de pequeña, cuando se tropezaban por ahí, salían chispas. Tampoco los quería juntos, eran diferentes. Su canción es "Te amo" de Franco de Vita. Se la dedicó mi padre. Yo supongo que en medio de una borrachera. Ellos me recuerdan que a veces, hay amores tan breves, los cuales no dejan grandes lecciones, y algunos destellos. ¿Lo bueno? que me tuvieron a mí. Esta escritora con la mente un poco frita. Una combinación perfecta entre los dos (más de mi padre)

Para bien o para mal, me enseñaron quién soy ahora.


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