Palabras que arden




He sido herida tantas veces. La mayoría de esas veces fueron en relaciones, como cualquier chica, creí en los equivocados. En otras familiares, unos pocos que cuando quise seguir mi rumbo como escritora y en vez de ser felices por mis éxitos, me miraron con envidia y me criticaron/critican sin parar. Comprendí que una persona que no lleva tu sangre ni tu apellido te ayuda más y se siente contento por cada uno de tus logros que aquel que lleva entre sus venas, la marca familiar. No importa nada cuando se antepone una falda con decisiones infantiles para su propio beneficio e interés personal, entendí que no puedes salvar a quién no quiere ser salvado. Pero les doy las gracias a quienes se mantienen conmigo. Hace un mes y medio dije adiós a muchos abusos físicos y psicológicos. Metí en mis maletas mis ganas de luchar, mis sueños, mi vida, mis escritos y mis libros. Dejé el dolor y las lágrimas, la decepción, la rabia, y entonces me fui. Cerré la puerta y abrí una nueva. Ya no miro mi reloj cada hora para evitar una disputa, ya no tengo miedo de regresar a casa, porque en mi nuevo hogar me espera el amor de mi vida. Encontré la paz que necesitaba. Esa tranquilidad que gritaba en mi interior todos los días. He sido herida tantas veces que no recuerdo cuantas fueron, pero ahí están, en mis letras, ardiendo en mí. 

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