Mi cuerpo




Cuando el ruido se eleva y las personas hablan, todo y nada me rodea, apago el ruido y suspiro. En ese instante, sé que quiero irme a casa, refugiarme en las cuatros paredes, sentarme en el sofá a comerme unas galletas de chocolate mientras leo un libro, respirar. Solo respirar. La calma y el silencio es ese estado de paz que siempre intento encontrar. 

Tengo tres tatuajes: Una cruz en la mano que significa mi fe en Dios. A mi país tatuado en latidos cerca  de una costilla y el nombre de mi padre tatuado en árabe en mi espalda. Esta está marcada de lunares y otras manchas, más abajo, dos hoyuelos, luego las pequeñas estrías. En la pierna, una cicatriz de una caída cuando era niña traviesa. Si miras bien mi cuerpo, está  repleto de historias. ¿Las puedes leer? Muchas de ellas fueron leídas con los ojos, con los labios y con las manos. No puedo tener perjuicios respecto a él. Me ha dado y quitado tanto. 


0 Comentarios